 |
27
de Octubre: Melilla |
En
nuestro primer día en la ciudad autónoma
de Melilla se realizarán varias visitas
por los lugares más interesantes de la
ciudad y donde conoceremos todo su encanto y por
su puesto su historia. Las visitas comenzarán
a las 17:00 horas. Por la noche pernoctaremos
en el Hotel Melilla Puerto. Los lugares de mayor
interés en nuestro recorrido serán
La Ciudadela (Melilla la Vieja)
y la gran variedad de Edificios Modernistas.
 |
De
todas las murallas de Melilla el mar siempre fue
la más alta. Y donde no hubo agua el hombre
tuvo que levantar olas de piedra. Así Melilla
se rodeó de muros que recordaban al mar,
de fosos que olían a agua salada, de torres
que vigilaban horizontes marinos. Melilla no fue
una isla sólo porque el mar no quiso bañar
todas sus fronteras. La
ciudad nació entre murallas naturales a
las que poco a poco el tiempo añadió
evolucionadas fortificaciones. Los ataques llegados
por mar y por tierra fueron la obsesión
de quienes levantaron la ciudad; por eso la guardaron
siempre entre grandes muros de piedra. Para los
habitantes de Melilla en cada etapa de su historia,
las murallas fueron el símbolo de su fortaleza,
la armadura con la que se resguardaron de los
peligros que entrañaba ser senda entre
continentes.
Abundantes
fosos, torres, baluartes o bastiones pueblan los
cuatro recintos amurallados, y bajo las fortificaciones
un laberinto de galerías completa la estrategia
defensiva de la ciudad. Toda una infraestructura
que no ha sido ajena a la influencia artística
de cada época. Detalles góticos,
renacentistas, barrocos y neoclásicos se
entremezclan a través del paso del tiempo
en una estratégica villa condicionada por
su destacada situación geográfica.
 |
Melilla
oculta en su lejanía con la península
grandes tesoros de la historia del arte español.
Por sus calles y bajo el hilo conductor de la
arquitectura, Melilla se rinde a cada paso de
la historia de sus cinco culturas, escondiendo
enigmas en cada recodo del camino. Uno de esos
adivinados secretos es el Modernismo. Sobre
las calles de la ciudad autónoma se levantan
centenares de edificios diseñados para
cautivar la mirada del viandante, construcciones,
diferentes todas ellas, que han convertido a
la ciudad en el principal centro modernista
de África y el segundo de España
después de Barcelona. La
Melilla Modernista que conocemos, construida
a principios del siglo XX, es el resultado de
la interrelación de estilos y personajes
que creyeron en la ciudad y la dotaron de una
elegancia serena y vigorosa. La convirtieron
en un conjunto construido sobre la base de nítidos
perfiles arquitectónicos. Esta
esencia modernista llega a Melilla de la mano
del arquitecto Enrique Nieto, un discípulo
de Gaudí que a comienzos del siglo pasado
escapó de la sombra del genio catalán
para dar rienda suelta a su imaginación
en las calles de esta ciudad norteafricana.
Lo hizo durante años al servicio del
Ayuntamiento de la ciudad levantando grandes
homenajes a la arquitectura urbana que han dotado
a Melilla de una identidad muy personal. La
influencia del Modernismo alcanza incluso a
las distintas religiones de la ciudad. Enrique
Nieto fue el encargado de diseñar la
principal sinagoga de Melilla, la Mezquita Central
y varios edificios para la Iglesia Católica;
un claro ejemplo de la gran presencia de este
estilo arquitectónico en los pilares
de la sociedad melillense.
 |