Salimos
de Melilla a las 6 de la mañana,
para algunos un poco temprano pero es
la hora buena antes de que apriete el
calor que por estas fechas aprieta. Después
de 8 horas de viaje y de tener problemas
con la temperatura de un coche por fin
vimos el parking del hotel Xaluca y sin
perder más tiempo a comer. Ya con
la barriga llena y con las habitaciones
designadas algunos decidieron poner rumbo
a la cama, otros al jacuzzi y los más
atrevidos nos fuimos a las dunas que hay
detrás del hotel (un buen lugar
de entrenamientos para lo que nos esperaba
al día siguiente), donde los pilotos
de quads y motos nos dedicaron una serie
de saltos y después nos dedicamos
a superar las dunas. Entrada la noche
llegamos de nuestra ruta con más
polvo de lo normal pues tuvimos tormenta,
muy frecuente por estas fechas, por la
noche como siempre después de una
buena cena la fiesta que no falte.
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A
las 9 de la mañana todos al comedor
para darnos un buen desayuno pues nos
espera una mañana muy larga y dura
sobre todo para los moteros. A las 10
y después de repostar iniciamos
la ruta por la carretera antigua que une
Erfoud con Merzouga, unos pocos kilómetros
de carretera y enseguida cogemos una pista
larga y muy rápida, a veces peligrosa
que nos llevará a la zona norte
de las dunas del Erg Chebbi. Antes de
entrar en las dunas desinflamos las ruedas
y minutos mas tarde al ataque, toda la
ruta de dunas se realiza por la parte
oeste de las dunas, la menos transitada
de la zona.
Es impresionante ver esos vehículos
de cuatro ruedas llamados quads en lo
más alto de las dunas, y como no,
se producen los primeros enganches, hablamos
de los coches, pero sin ninguna importancia,
un tirón y fuera. Después
de unos kilómetros de dunas que
ya son muchos, nos salimos para seguir
una de las rutas del Dakar, un río
de arena muy divertido para la conducción
que nos llevó a pie de dunas, las
cuales volvimos a atravesar esta vez con
un poco mas de dificultad pues eran dunas
mucho más altas; por fin llegamos
al oasis, uno de esos lugares para olvidarse
del mundo.
Después de tomarnos unos refrescos
y una buena ducha, otra vez a hacer dunas,
para algunos una diversión y para
otros un martirio pues a esa hora apretaba
el calor y estar fuera del coche y desatascando
algún coche había que pensárselo.
Nuestro próximo destino era la
ciudad de Merzouga donde el mecánico
del pueblo por un escaso euro nos inflaba
las ruedas para poder iniciar la ruta
de vuelta por carretera hasta el hotel
donde nos esperaba una suculenta comida
para reponer fuerzas y después
la mayoría optaron por descansar
tras la pequeña paliza del día.
Por la tarde nos fuimos al pueblo, unos
de compra y otros al mecánico a
arreglar algunas cosas sin importancia
para afrontar el viaje de vuelta, que
es sin duda el día más pesado,
y después de la cena otra vez de
fiesta.
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Bueno
esta mañana se nota que tenemos
que coger el coche y hacer 600 Km., caras
largas con pena ya que lo bueno se acaba
pero no pasa nada, siempre se dice hasta
la próxima y de eso seguro que
nos encargamos nosotros, por la tarde
llegamos a Melilla sin ningún problema.